miércoles, 23 de marzo de 2011

Preservemos la humanidad y la naturaleza

A partir de la catástrofe de Japón, SOS Habita habla de las energías alternativas • Aseguran que en Argentina hay extensos territorios que podrían utilizarse para implementar  las mismas.
Por S.O.S HÁBITAT
La intervención del hombre en la naturaleza provoca cambios y ésta reacciona de forma inesperada. No es este el caso de Japón, por ser un sismo lo acaecido, pero la naturaleza ocasionó daños y entre ellos, perjudicó a la central nuclear. Este hecho nos tiene que servir para repensar, replantear y revalorar si este tipo de energías alternativas no nos ocasionan más daños que beneficios.
Los argumentos esgrimidos para avalar la seguridad de las plantas nucleares que aseguran fueron diseñadas contemplando los riesgos sísmicos y de inundación, tambalean ante la terrible realidad que asombra y aterroriza hoy al mundo entero.
Las centrales nucleares constituyen uno de los mayores riesgos ambientales y sanitarios, los cuales se acrecientan con la edad de las mismas y la posibilidad de extensión de su vida útil fomentada por los diversos gobiernos. El aumento del riesgo se debe también a la creciente cantidad de combustible nuclear agotado que se almacena en las instalaciones. En caso de máximo accidente con descarga masiva de materiales radioactivos al aire, los efectos negativos de la contaminación radioactiva pueden extenderse a cientos de kilómetros de la central nuclear.
En nuestro país se cuenta con dos centrales nucleares generadores de energía en funcionamiento y una tercera en construcción. Dada su ubicación en zonas de riesgo sísmico bajo (Río Tercero-Córdoba y Atucha- Buenos Aires) se considera que accidente nuclear como el conocido en Japón no podría producirse entre nosotros.
Es necesario la instalación de un debate profundo y serio sobre el uso de este tipo de energía, como así también el de los combustibles fósiles y la búsqueda permanente de soluciones con el uso de energías alternativas. Catástrofes como estas  deberán hacer reflexionar a las autoridades de todo el planeta sobre la necesidad de prescindir cuanto antes de esta forma de generación de energía peligrosa, cara y que genera residuos de altísima peligrosidad. Este tipo de fenómenos naturales causantes de tamaño desastre son, al día de hoy, impredecibles.
Es imprescindible que la creatividad y el saber del hombre sepan encontrar nuevas formas de generación de energía en bien de la Humanidad toda y aún de la misma naturaleza, también en peligro en sus múltiples formas. Las energías renovables están ya al alcance de todos los países desarrollados. Es de esperar que no triunfe una vez más la CODICIA.
En Argentina hay extensos territorios que podrían utilizarse para implementar  energías alternativas. Podríamos volcarnos a ellas para hacer menos riesgosa la salud humana y del planeta.

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